LA 3RA JORNADA DE "CINE EN EL PARQUE PARA LOS QUE NOS QUEDAMOS AQUI” TUVO LUGAR EN LA NOCHE DE AYER, MIERCOLES, CON LA EXHIBICION DE UNA UNICA PELICULA, EL PIBE (traducción rioplatense de The Kid) DEL MITICO CREADOR CHARLES CHAPLIN.
A la hora programada (21:30) se hicieron presentes más de medio centenar de personas, entre ellos muchos chicos, seguramente atraídos por los anunciados y nunca exhibidos “dibujos animados”.
La muestra cinematográfica está organizada por el grupo Espacio Cine Canelones que promueve el acercamiento de la ciudadanía a la posibilidad de este arte. Con este ánimo es que el espectáculo se presenta al aire libre y con entrada gratuita (sólo al costo de acercarse hasta los accesos del Parque Artigas).
Espacio Cine Canelones viene ofreciendo esta propuesta desde el 9 de febrero pasado, cuando el cortometraje de un director de la ciudad tuvo el privilegio de inaugurarlo (La Jaula, de Pablo Stellardo).
La propuesta continuará el jueves 2 de marzo próximo con la muestra de una película argentina de Carlos Sorín, Historias mínimas. Entonces tendrá cierre esta novedosa propuesta.
De tener éxito, Espacio Cine Canelones promueve la idea de continuar el 2006 con propuestas análogas, acercando el cine a los barrios de Canelones y renovando las modalidades en que se presenta.
EL PIBE
Más que emotiva película y clásico de los anales del cine, The Kid nos introduce en la vida de un niño huérfano (abandonado por su madre, al nacer, detrás del asiento de un automóvil que se hallaba en el parque), John, con la nota “no desampare a este niño huérfano”. El azar hizo que este bebé fuera a dar a las manos del más pobre y miserable hombre de Londres, interpretado por Charles Chaplin. El niño, que ya no puede abandonar su tutor (su conmiseración se lo impide), es criado en la peor de las penurias por este señor dejado, soltero y desempleado, forzado por las circunstancias ineludibles que le presenta la vida, a tomar la labor de padre y hombre responsable que nunca ha sido.
Charles Chaplin nos enseña, en esta mirada conmovedora, como un niño huérfano y un involuntario padre adoptivo pueden hacer frente a las más duras circunstancias manteniéndose puros y unidos el uno al otro en el universal sentimiento que es el amor.
Película que mueve al llanto, con extraordinarios instantes dentro del film (sublimes) que en sí mismos y sacados del contexto general de la trama, forman una serie de piezas dignas de cualquier museo cinematográfico; escenas en las que sólo el grosero, el bruto o el reaccionario no veríanse desprender de sus ojos una par de lágrimas.
No hay obra de Chaplin que no deje un regusto amargo. Sus creaciones son propias de un espíritu terriblemente triste; los ambientes, las texturas blanco y negro, las fisonomías de los personaje, las sucias vestimentas… hay en todo eso algo siempre miserable, gris, opresivo… Sin embargo, el célebre director tiene la gran virtud de la comedia y de retocar estos enfermizos elementos con una gran maestría en ella. Él es, antes que cineasta o narrador, un comediante. De esto se vale para hacer que sus películas no sean un relato de Chéjov o un texto histórico acerca de la condición obrera en la Inglaterra victoriana: es decir, la comedia es en sus películas el ojo óptico por el cual se le hace tolerable al hombre común observar su propia miseria, y al rico, la de los demás.
El desenlace de El Pibe, típico de la comedia, ofrece al público de un aire alentador: la madre renunciante a serlo se reencuentra con el niño John luego de cinco años, ella ya devenida en una glamorosa y prestigiosa estrella de Londres, de fino rostro y blanco y delicadas ropas, tras pasearse por las iluminadas calles del estrellato con el profundo dolor del arrepentimiento: el contraste es tal (una majestuosa casa a la que va a unirse el padre adoptivo con ella y con su hijo) que hace reflexionar –así lo quiere el creador de esta obra– entre las verdaderas diferencias sociales entre unos y otros, y sin embargo, entre aquellas en que no las hay de modo alguno: el valor de la paternidad, la maternidad, el amor.
MANÁ EN VIVO Lo que no hubo de Dibujos Animados (anunciados para esta ocasión por los organizadores de Espacio Cine Canelones), lo hubo de un concierto en vivo de Maná que precedió, minutos antes, a la exhibición de The Kid. Los que casualmente se habían acercado antes de hora, tuvieron la posibilidad de disfrutar de algunas canciones de la banda mexicana lanzadas en una presentación en vivo para DVD. Las seis o siete pistas seleccionadas se dieron en un marco informal y por fuera del programa con la única razón de amenizar el lugar a medida que las personas se iban arrimando. |